31.Necesito que confíes en mí.
Capítulo treinta y uno. Necesito que confíes en mí.
El amanecer se filtraba por las cortinas de lino del departamento de Kyan, dorando cada superficie con un brillo cálido y engañosamente pacífico. Nicole abrió los ojos lentamente, aún desorientada por la intensidad de la noche anterior. El peso de lo vivido la abrazaba en cada centímetro de su piel: la cercanía de Kyan, su boca sobre la suya, el deseo contenido liberado después de tanto tiempo. Se habían rendido a lo inevitable, a esa atracció