Capítulo treinta. Antecedentes de un escándalo.
La luz del amanecer se filtró a través de las cortinas, cálida y silenciosa. Nicole despertó primero, envuelta en las sábanas y en los brazos de Kyan. Se quedó quieta, observando su rostro dormido. Parecía más joven así, más vulnerable. Como si los años de distancia, dolor y orgullo no hubieran dejado marcas.
Quiso grabar esa imagen para siempre.
No hubo arrepentimiento en su pecho, sino una paz inesperada. Pero también miedo.
Se vistió en silenci