Capítulo tres. La propuesta que incendia el pasado.
El sonido de la lluvia golpeaba los ventanales del Hale Tower como un metrónomo amenazante.
Alexandra lo sintió bajo la piel: la tormenta afuera era nada comparada con la tormenta dentro de la suite.
Daniel no se movió.
Seguía mirándola con esos ojos de acero, esos que no perdonaban fácilmente, esos que leían la verdad como si fuera transparente.
—Repite lo que dijiste —ordenó él, cruzando los brazos.
Alexandra respiró hondo.
—Necesito que te