27.Donde más duele.
Capítulo veintisiete. Donde más duele.
El silencio que quedó después de aquellas dos palabras —“Ya empezó”— no fue un silencio normal. Fue un vacío pesado, denso, como si el aire dentro de la mansión Byron se hubiera vuelto más espeso.
Alexandra sintió que le faltaba el oxígeno. Miró la fotografía una vez más, aunque ya sabía lo que iba a ver.
Liam.
Sonriendo.
Completamente ajeno a todo.
Daniel dobló la foto con cuidado, no con violencia, y la guardó en el bolsillo interior de su chaqueta como