Al llegar el sitio, Ophelia se percató que no era tan mal como esperaba. Incluso, mantenía su clase en vecindario. Se encontraron con una larga cola de unos cuantos metros. Mirando a su alrededor, Javi intentó encontrar a su cita, pero no lo conseguía.
Estuvieron allí hasta que unas manos rodearon la cintura de Javi.
—Hola precioso.—comentó un voz muy varonil y gruesa.
Javi se dio la vuelta y tomó por el rostro a su cita y con toda la pasión del mundo, postró sus labios en l