El comentario no le hizo gracia a Polo, golpeó rotundamente su ego. Se sentía devastado. Antes de decir algo, Ophelia se excusó para ir al baño dejando a su amigo en la silla.
No permitiría que ningún hombre tomara el control de su vida, ni siquiera Oscuro.
Fue a la barra y le preguntó al barman dónde estaba el baño. El chico señaló con su brazo una puerta negra que estaba en la esquina diferente a la que ella estaba. Polo aun la veía desde las sillas mientras tomaba un poco se ce