Mundo ficciónIniciar sesiónEl Salón Imperial del Hotel Camino Real brillaba con ese lustre artificial que solo el dinero viejo podía comprar. Arañas de cristal Baccarat colgaban del techo como constelaciones domesticadas, proyectando fragmentos de luz sobre los quinientos invitados que se movían entre mesas de mármol blanco y manteles de seda italiana. El evento benéfico anual de la familia Alcántara era, en realidad, un desfile de poder donde los apellidos pesaban m&aac







