Mundo ficciónIniciar sesiónEl hangar privado del Aeropuerto Internacional Adolfo López Mateos amanecía envuelto en esa quietud artificial que solo existe en los lugares donde el dinero compra el silencio. A las siete de la mañana, la pista estaba desierta salvo por un Gulfstream G650 con matrícula de las Islas Caimán que calentaba motores con una urgencia que no correspondía a ningún vuelo registrado en la torre de control.
Miranda Alcántara subía la







