El cuerpo de Madeleine se paralizó en el mismo instante en que cruzó el umbral.
La oscuridad la envolvió de inmediato, espesa, sofocante, como si la habitación hubiera decidido engullirla por completo. No era una simple falta de luz; era una negrura que parecía capaz de ocultarlo todo. Un asesinato. Una trampa. Una cama… y la batalla campal que podía desatarse sobre ella.
Cada músculo de su cuerpo se tensó esperando el ataque.
Lo sintió moverse detrás de ella, acercándose lo suficiente co