Angeline llegó dos horas antes de que Fabien tuviera que marcharse.
Madeleine escuchó primero el ruido de los coches Land Rover oscuros chirriando sus neumáticos contra el asfalto al estacionarse frente a la entrada de la casa y luego el movimiento de los hombres de seguridad activándose alrededor de la propiedad.
No tardó demasiado en aparecer por la entrada principal de la mansión, acompañada por dos hombres que llamaron la atención de Madeleine de inmediato.
Altos. Muy altos. De espaldas anc