Capítulo 72.
POV Nicolás
La mansión estaba en silencio cuando volvimos. Demasiado silencio. Como si las paredes mismas hubieran escuchado la escena del restaurante y ahora guardaran un secreto incómodo.
Mila no dijo una palabra. Apenas bajó del auto, tomó a los gemelos de brazos de la niñera y subió las escaleras sin mirarme. La vi cerrarse en la habitación como quien levanta una muralla. Sabía que estaba ardiendo por dentro, que esa idea que soltó en el auto la estaba consumiendo.
Yo también lo sentía: esa maldita propuesta se me había metido en la cabeza como una espina.
Me quedé en el pasillo, con el bastón apoyado contra la pared, respirando hondo para no golpear algo. Sentía la pierna herida punzar, pero el dolor físico era nada comparado con lo que me carcomía por dentro.
Camil apareció en el vestíbulo con su laptop bajo el brazo, el cabello recogido en un moño desordenado.
—Necesitamos hablar —dijo sin rodeos.
La seguí hasta el santuario, esa sala fría iluminada por pantallas. El zumbido de