Capítulo 73.
POV Lola
Me quedé sola en la mansión de los Fernández, rodeada de paredes que no me pertenecían. Caminaba por los pasillos mirando los retratos colgados en la pared: Mila de niña, sonriente, abrazada a Isabel y Santiago, cumpleaños, viajes, fiestas.
Fotos perfectas de una vida que no era mía.
Yo no recordaba nada de la mía. Ni un solo rostro, ni una voz, ni una caricia de quien se suponía que me había criado. Era como si hubieran arrancado páginas enteras de mi historia y las hubieran quemado.
Solo tenía vacío. Y frente a mí, la vida que mi hermana había disfrutado.
Sentí que me hervía la sangre. ¿Por qué ella sí y yo no? ¿Por qué yo tuve que desaparecer, perderlo todo, crecer sin amor, mientras ella lo tenía todo?
Me encontré frente a la puerta de una habitación cerrada. La reconocí de inmediato: era la que había sido de Mila. Dudé unos segundos, pero la rabia pudo más. Giré el pomo y entré.
El aire tenía un olor distinto, más cálido, como si la esencia de ella todavía se respirara e