Capítulo 71.
POV Mila
El silencio dentro del auto era sofocante. Afuera, la ciudad pasaba como un borrón de luces y sombras, pero yo apenas lo notaba. Tenía los puños cerrados sobre mi regazo, las uñas clavándose en la piel, la mandíbula apretada hasta dolerme. Sentía la sangre hervir.
No podía sacarme de la cabeza esa imagen: Lola, vestida como yo, pintada como yo, caminando como si quisiera ocupar mi lugar. No soportaba verla, menos aún escuchar cómo mis padres intentaban justificar lo que había hecho. Era una farsa, una provocación que me revolvía el estómago.
Nicolás conducía despacio. Tenía el bastón recostado a un costado, la pierna herida apoyada con cuidado. Lo miré de reojo: serio, en silencio, con los nudillos blancos aferrados al volante. El golpe que había recibido en el restaurante, ver a Javier allí, había sido un recordatorio de lo frágil que seguía siendo todo.
Respiré hondo, pero la rabia me atravesaba como un cuchillo.
—No quiero volver a escuchar nada más de ellos —escupí, miran