Mundo ficciónIniciar sesiónLa mañana siguiente amaneció con una luz gris, suave, de esas que borran los contornos de los edificios y hacen que Nueva York parezca menos ruidosa de lo que es. Kira despertó con el sonido de Damian balbuceando en su cuna portátil, sus pequeñas manos golpeando la barrera acolchonada como si dirigiera una orquesta invisible. Julian ya estaba sentado a su lado, apoyado contra el cabezal, con el cabello revuelto y ojeras cla







