Mundo ficciónIniciar sesiónKira sintió que esa frase se le clavaba en el pecho como un pendiente de oro. Un lugar que no exige obediencia; pide presencia. Damian emitió un ruido pequeño, giró la cabeza hacia el pecho de su madre, y Kira sonrió con esa calma exacta de los momentos que guardará para siempre.
—¿Y ser padre? —preguntó







