El corazón se me quería salir. Cuando vi saltar a Valeria, sin pensarlo, salí corriendo de la habitación directo al jardín. Sentía todo mi cuerpo helado; solo quería llegar y asegurarme de que seguía viva.
Cuando llegué al jardín, encontré a Valeria tirada en el suelo. Me acerqué y noté que había sangre en su cabeza, y de su boca también salía sangre.
—Val... —me acerqué con las manos temblorosas y toqué su cuello, dándome cuenta de que aún tenía pulso, aunque débil—. ¡Llamen una ambulancia! —N