VALERIA SANTORO
Me dispararon. ¡Me dispararon! ¡Mierda! Estoy acostada tratando de procesar todo lo sucedido. Ahora resulta que soy la prometida del mafioso Rizzo.
—¡Lo odio!
—Espero que no sea de mí de quien hablas —me asusto al ver a Alessandro parado en la puerta.
—¡Me asustaste!
—¿Cómo sigues? ¿Te duele? —se acerca y se sienta a mi lado.
—Mejor. Pero no estoy contenta con que me hayan pegado un tiro.
—Sí, y lo siento por eso. Prometo que no volverá a suceder.
—¿¡Cómo lo sabes!? —Al intentar