BIANCA
El amanecer se filtraba por las cortinas de seda cuando Bianca abrió los ojos. Había dormido apenas tres horas, pero su mente funcionaba con la precisión de un reloj suizo. Se incorporó lentamente, observando el espacio vacío a su lado en la cama. Luca había desaparecido antes del alba, como venía haciendo las últimas semanas.
Algo no encajaba. Las ausencias de Luca se habían vuelto más frecuentes, sus explicaciones más vagas, sus ojos más esquivos cuando ella preguntaba. Bianca Moretti