—No te preocupes, ya no tendrás que soportar mis malos modales, y por favor discúlpame con tu madre por no poder asistir a la cena. — Rocco da un paso hacia ella y Salvatore niega de manera sutil, él aprieta la mandíbula y se detiene.
—Tesoro. Salgamos de este lugar. De nuevo, gracias por cuidarla, jefe, y como le había dicho, si me lo permite, volveré a Montreal con mi novia.
En segundos, el fuerte estruendo generado por el cuerpo de Matteo, atrave