Rocco ha llegado. Caterina lo sabe por el movimiento de todos en la casa, es increíble ver cómo cada uno de ellos asume otra postura. Las mujeres se revisan el cabello y se retocan el maquillaje, y los hombres enderezan su postura, revisan su atuendo. Nadie quiere estar desaliñado frente al patrón.
Caterina sonríe, está sentada en la cocina que ha adoptado como su lugar favorito de la villa, además de la cala, bebiendo una limonada de hierbabuena y hablando con Elena.
—¿De q