Rocco, que no comprende nada de lo que sucede, observa a Caterina qué inclinada limpia con ternura las lágrimas de la anciana y enseguida toma sus regordetas manos entre las suyas.
—Tu madre. ¡La pobre! Ella intentó sacarte de este mundo, lo dio todo por tu vida, se enfrentó a tu padre y murió buscando alejarte de este lugar, de tu apellido, del apellido de tu prometido. — Rocco levanta una ceja al escuchar la última frase de la mujer.
¿De qué diablos está hablando?