Capítulo ochenta: Soy tu dueño
Nino cuelga y enseguida le llega un mensaje con una dirección de Marèddusa. Rocco pasa su teléfono al hombre que lo acompaña y sube al auto.

—¿Cómo llegaste a este lugar? — pregunta de nuevo a Caterina.

La fría expresión del rostro de Rocco empieza a abrumarla.

—Me escapé del auto cuando se detuvieron en una estación de gasolina y un niño me ayudó — dice rápidamente y Rocco la observa con el ceño fruncido.

La duda sigue acechándolo. ¿Cómo diablos p
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