Salvatore entra a la habitación donde se encuentran todas las mujeres acompañando a su hermana. Ella se pone de pie y le hace un gesto con la cabeza. Sale, y ella lo sigue hasta su habitación.
—No te preocupes por el dinero y la educación de los niños. Me encargaré de todo. — Salvatore no sabe qué hacer, no está acostumbrado a este tipo de situaciones y se siente muy incómodo.
—Don Rocco ha dispuesto un fondo para la educación de los niños, pensé que lo sabías. — Salvato