Capítulo noventa y dos: ¿Está ebrio? II
—Fui diagnosticado siendo muy joven, cuando mi padre todavía vivía y él y mi madre decidieron que no lo compartirían con nadie, ni siquiera con Ettore. Salvatore fue asignado a mi protección personal, pero sobre todo, para que actuara como enfermera y me cuidara y me obligara a aplicarme la insulina, puesto que al principio rechacé el diagnóstico, era un joven guapo, la envidia de todos mis amigos y de la escuela, hijo de una de las familias más importantes de la ciudad y de la región y no quer