—¿Qué dices? —Caterina se mueve hasta la punta de la silla; la ansiedad comienza a ser presa de ella. —Gianluca, me lo prometiste, dijiste que me ayudarías a afirmarme como jefe de mi familia, que podría hacer negocios contigo, que…
—¡Cállate, Caterina! —Si quieres ser una jefe, lo primero que debes hacer es dejar de quejarte por todo. —Ella intenta calmarse y respira profundo. —He cambiado de opinión, este cargamento es algo importante y tú eres una novata. Necesito a u