Él, ahora convertido en todo un hombre, recuerda que cuando solo tenía diez años y pasaba la mayor parte del día en un rincón del estudio de su padre observándolo dar órdenes y dirigir a sus hombres, pensaba que crecería y se convertiría en un jefe mucho más poderoso que su padre; soñaba con tener un ejército de hombres a los cuales ordenar y a una multitud de mujeres a su disponibilidad, prestas a cumplir cada uno de sus caprichos.
Su madre, que luchaba por ser respetad