El rugido no volvió a escucharse.
Eso fue lo más inquietante.
Rhaziel permanecía en el balcón oriental cuando el eco subterráneo se apagó del todo. No hubo réplica. No hubo temblor posterior. El silencio que quedó no fue alivio, sino cálculo. Como si algo hubiera comprobado la resistencia del mundo… y ahora estuviera decidiendo dónde presionar después.
—Se está replegando —dijo Kael, apoyado contra una columna—. Eso nunca es buena señal.
Rhaziel no respondió. Su atención no estaba en el horizon