El día comenzó como cualquier otro.
Y precisamente por eso fue importante.
No hubo alarmas.
No hubo mensajeros urgentes golpeando puertas.
No hubo rumores de guerra ni discusiones que amenazaran con romper la ciudad.
Solo el ritmo natural de un lugar que aprendía a sostenerse por sí mismo.
Risa se despertó temprano.
La luz de la mañana entraba por la ventana de su habitación con una calma que todavía le resultaba extraña. Durante años, cada amanecer había sido el inicio de otra crisis.
Otra dec