Javier
—¿La dejaste ir? —rugió—. ¿La dejaste ir? ¡Esa mujer estaba en mi maldito nómina y la dejaste marcharse como si nada!
—Eso es lo que he dicho.
Los ojos de mi padre se entrecerraron.
—No me hables así. Este plan fue idea tuya y ahora lo has dejado descarrilar por completo.
—El plan sigue en pie —intervino Fernanda, intentando ayudar—. Javier todavía está buscando a los responsables de…
—¡Basta, Fernanda! —mi padre la despachó con un gesto y volvió a clavar la mirada en mí—. Quiero oír a J