Javier
Había porciones de todas las combinaciones de pastel imaginables alineadas sobre el mostrador de cristal frente a nosotros, pero Raquel no había tocado ni una sola.
Me incliné hacia ella, bajando la voz, tensa.
—Básicamente le hiciste el amor a una tarta de limón con crema hace dos noches. A ver si reúnes una mínima parte de esa energía para este pastel.
No se movió. A mi lado, era un glaciar.
—Hace dos noches las cosas eran distintas.
—Estábamos fingiendo entonces y estamos fingiendo ah