Han pasado tres meses desde que Viktor y yo hablamos por última vez. Ambos nos hemos mantenido firmes en actuar “de forma correcta”: hablamos solo lo necesario, o cuando coincidimos en las estúpidas reuniones que Larry organiza.
Aunque su cáncer ha avanzado a varias partes de su cuerpo, ha respondido bien a los tratamientos. Hay días en los que tiene recaídas, y esos momentos los he aprovechado a la perfección. Gracias a la ayuda de Joel, he podido descubrir ciertas inconsistencias en giros de