Pov Catalina
El sol de la mañana era radiante; Sophie lucía feliz de volver al colegio.
—Que tengas un lindo día, mi amor —besé su frente—. Recuerda: diviértete, aprende y sé amable con tus amiguitos. En la tarde vengo por ti; hoy haremos hamburguesas con la tía Blanca.
—¡Sí! —exclamó llena de felicidad—. Te prometo que hoy ganaré muchas estrellitas, ya lo verás.
—Solo diviértete, mi amor, eso es lo más importante. Ahora ve, entra.
Me despedí de ella con una gran sonrisa en el rostro. Respiré hondo por un segundo y me detuve a pensar que había llegado el momento de regresar a ese maldito lugar.
—Vamos, tú puedes —me dije.
Entré al auto y conduje mientras, en mi mente, no dejaban de repetirse los recuerdos de aquella noche con Viktor.
Llegué a la mansión y una sensación extraña se apoderó de mí. No tenía palabras para describirla. Entré… y la vi a ella, tan feliz.
—Cariño, qué bueno que llegaste —me dijo Larry con su falsa sonrisa—. No sabes lo feliz que estoy. ¡Seremos abuelos!
Paula