Pov Viktor
De vuelta al hospital, lo primero que hice fue preguntar por el estado de Paula y de mi hijo.
—Tranquilo, muchacho —me dijo el doctor, apoyando su mano sobre mi hombro—. Ella ya está estable y el bebé está fuera de peligro. Sin embargo, no debes ignorar lo que pasó. De ahora en adelante, debes ser más precavido. Tu esposa necesita estar en un ambiente tranquilo, y lo más recomendable es que se quede aquí en el hospital dos días; es solo por precaución.
—Gracias por salvarlos —dije, con la voz quebrada y las lágrimas desbordándose.
El doctor solo asintió y me dedicó una leve sonrisa. Fui de inmediato a la habitación; sin dudarlo, acaricié su vientre y comencé a hablarle a mi hijo.
—Mi pequeño, gracias por no haberte rendido. Te prometo que todo será diferente de ahora en adelante. No me apartaré de ti y, cuando llegues a este mundo, seré el hombre más feliz. Te cuidaré por encima de todo.
Estaba decidido a ser un buen padre para mi hijo, pero no podía continuar con esta fars