La oscuridad la cubría. Aria corría entre los árboles, el aire frío le arañaba las mejillas y un profundo rugido resonaba detrás de ella. El bosque parecía vivo y hostil, como si cada sombra la estuviera mirando con avidez. No sabía cómo había llegado allí. El suelo húmedo se adhirió a sus pies descalzos, y el ruido de ramas rompiéndose indicaba que eso
Fuera lo que fuese se acercaba cada vez más.
-Aria... -Una voz profunda, aterciopelada y grave susurró-. Hija de los reyes del norte... por f