En la antigua fortaleza de las sombras, la cámara del trono estaba en penumbra. Las antorchas parpadeaban, proyectando llamas azules en las paredes ennegrecidas. El aire tenía un olor a ceniza y sangre seca. Draven Nocthyris miraba el mapa desplegado ante él, sentado en un trono de piedra que tenía grabadas runas prohibidas. Se concentró en el símbolo de Luna Eterna con una mirada vacía y fría.
-El momento se aproxima -susurró, mientras su voz serpenteaba por la habitación. Los reyes piensan q