—Según Isolde, Silvain lo encontró antes del accidente.
Nadie habló.
La frase de Inés quedó sobre la mesa, entre los platos distintos, la pared de promesas y la comida que ya nadie iba a tocar.
Aryanna sintió que el cuerpo se le vaciaba por dentro.
No fue un golpe de rabia inmediata.
Fue peor.
Fue una pausa.
Un segundo largo en el que todas las piezas viejas cambiaron de lugar sin pedir permiso: la carta de Esteban, la advertencia sobre Silvain, la deuda falsa, la habitación azul, la carta que é