Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa tarde se había instalado sobre la mansión Beaumont con esa quietud engañosa que precede a las revelaciones. Aryanna cruzaba el corredor del ala este con una bandeja de tazas vacías cuando el sonido llegó desde el despacho de Silvain: voces en francés, breves y cortantes, seguidas del silencio peculiar que dejaban las conversaciones telefónicas al terminar.
No había planeado entrar. Había aprendido en estos meses que las







