—Porque ninguna mujer debería volver a dormir en un cuarto donde un hombre confundió una advertencia con una llave.
La frase de Aryanna quedó dentro de la habitación azul.
No hizo eco.
No hubo música, ni viento, ni una ventana cerrándose por dramatismo barato. Solo el sonido seco de Robles metiendo la tarjeta en una bolsa de evidencia y Laurent bajando la mirada como si el piso pudiera absolverlo de algo.
Céline fue la primera en salir.
No caminó con elegancia. Caminó como quien necesita llegar