—No.
Aryanna lo dijo antes de que nadie respirara.
La voz de la fiscal Robles seguía en altavoz, suspendida en el cuarto de la clínica como una amenaza vestida de declaración romántica.
Silvain Beaumont acaba de solicitar declarar públicamente que se enamoró de usted antes de merecer siquiera pronunciar su nombre.
Emilia estaba sentada en la cama, con la mano del anillo todavía cerca del pecho. Teresa permanecía a su lado, pálida, con los ojos húmedos. Céline tenía el celular en la mano, a medio