Mundo ficciónIniciar sesiónLa lluvia golpeaba los ventanales del segundo piso cuando el teléfono vibró contra la mesita de noche.
Aryanna lo tomó con manos temblorosas. El número desconocido parpadeaba en la pantalla como una advertencia. Eran las nueve de la mañana. Silvain había salido media hora antes hacia una reunión en Santa Fe. Laurent estaba en la cocina preparando el desayuno que ella había rechazado.
No debería contestar, pensó







