El silencio en la tienda era sofocante, como si el aire mismo se negara a moverse. Mi padre permanecía inmóvil, con la mirada fija en Alden, pero su presencia se sentía como una tormenta a punto de estallar.
—Sal de aquí, Lyra. —Su voz sonó como el filo de una espada afilada.
No dudé. Mi cuerpo reaccionó antes que mi mente y salí de la tienda a paso rápido, sintiendo el peso de la mirada de Alden en mi espalda. Afuera, la noche era espesa, y aunque la luna iluminab