El sol apenas comenzaba a asomarse cuando llegué a la primera propiedad que había pertenecido a Dante. Un antiguo almacén a las afueras de la ciudad, olvidado por todos, salvo por aquellos que aún querían mantener secretos ocultos bajo capas de polvo y ruinas. El aire olía a humedad y a madera vieja, como si cada rincón guardara ecos de conspiraciones que nadie se atrevía a desenterrar.
Pisar ese lugar me hizo sentir una mezcla de aprensión y determinación. Sabía que buscar la verdad no sería f