Las puertas de la sala de juntas se abrieron de golpe.
El sonido seco de la madera chocando contra la pared hizo que todas las conversaciones murmuradas murieran al instante.
Esmeralda apareció en el umbral como una tormenta elegante.
El traje azul marino moldeaba su figura con una sofisticación impecable; la coleta alta dejaba visible el delicado lunar detrás de su oreja, y sus ojos café claro ya no tenían rastro de inseguridad. Después de la gala, después de Ricardo, después del miedo… algo d