La sala privada de exhibición quedó en silencio mientras los asistentes desplegaban sobre la mesa los planos digitales de las propiedades más exclusivas de “Lomas de la Élite”.
Cada residencia parecía competir por demostrar quién tenía más lujo.
Piscinas infinitas suspendidas sobre barrancos.
Candelabros importados de Europa.
Salones enormes diseñados para fiestas de la alta sociedad.
Pero Esmeralda apenas miraba.
Nada de eso le provocaba emoción.
Porque mientras los ejecutivos hablaban de márm