Las puertas de la sala de juntas se cerraron detrás de Esmeralda con un golpe seco que pareció sellar el destino de los Villarreal corruptos. El eco todavía vibraba en el pasillo de mármol cuando ella soltó lentamente el aire que había contenido durante toda la confrontación.
Pero no se permitió quebrarse.
No ahí.
No frente a ellos.
Sus tacones resonaban firmes mientras avanzaba por el corredor principal de la Torre Villarreal. A través de los ventanales gigantes, Aurelia se extendía bajo un ci