El silencio que quedó después de las palabras de Esmeralda fue denso. Nadie en la oficina de “Lomas de la Élite” se atrevía a moverse. Incluso el sonido del aire acondicionado parecía haberse apagado ante la tensión que dominaba el lugar.
El agente inmobiliario seguía inmóvil junto al escritorio, completamente derrotado. Sus manos temblaban tanto que apenas podía sostener la carpeta que había recogido del suelo.
El director regional intentó recuperar el control de la situación con una sonrisa n