Capítulo 9: Límites y secretos a la luz de la lámpara.
El aire en la habitación privada del hospital era estéril y tranquilo, un marcado contraste con la tormenta emocional del cementerio. Isabella despertó con un dolor sordo en la cabeza y la confusión arremolinándose en sus sienes. Parpadeó, reconociendo el techo blanco y la familiaridad de los aparatos médicos. —¿Qué...? ¿Qué hago aquí?
—¿Qué...? ¿Qué hago aquí? —Su voz sonó débil y áspera.
Dimitri estaba sentado en un sillón de cuero a su lado, tan pulcro e inmutable como siempre, a pesar de la