Isabella se detuvo frente a la puerta del despacho, respirando hondo. La decisión de acercarse a Dimitrix era un impulso, una necesidad de romper el silencio incómodo que la acompañaba desde el flashback de la traición. Tocó suavemente.
Dimitrix, inmerso en un informe financiero, levantó la cabeza.
—Adelante —dijo sin alzar la voz.
Isabella abrió la puerta con una sonrisa cautelosa.
—No interrumpo, ¿verdad?
Él la miró, la primera vez que la veía en un ambiente tan íntimo. Su rostro no tenía el