Una semana se había escurrido, lenta y dolorosa, desde el entierro de Eva. Para Isabella, el luto era una niebla densa; para Dimitrix, una oportunidad. El aire frío y formal del Registro Civil contrastaba con la mentira candente que estaban a punto de sellar.
Isabella vestía un sencillo traje de chaqueta negro, no por elegancia, sino por la sombra aún presente del luto. Sus ojos, aunque menos hinchados, portaban una tristeza profunda que ninguna sonrisa forzada podía ocultar. Dimitrix, a su lad