La habitación aún olía a perfume y a deseo reciente. Las sábanas desordenadas caían sobre el cuerpo desnudo de Elio, que permanecía recostado en la cama, con los ojos cerrados y una expresión serena que contrastaba con el rostro tenso de Laura, quien lo observaba desde el borde del colchón.
Ella sostenía la sábana contra su pecho, con el corazón latiendo rápido. Lo miraba en silencio, intentando descifrar algo en su mirada… una señal, una palabra, cualquier cosa que le confirmara que no era sol