– El ocaso de una reina
El silencio en la mansión Caruso era sepulcral, solo interrumpido por el eco de los tacones de Roxana, que caminaba de un lado a otro en el gran salón. En su mano derecha sostenía una copa de cristal con vino tinto, cuyo líquido se agitaba peligrosamente debido al temblor de su rabia. Cada vez que pasaba frente a un espejo, evitaba mirarse; no quería reconocer la desesperación que empezaba a agrietar su máscara de perfección.
De repente, el sonido de la pesada puerta pr